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Carmen Heredia. 8 de Marzo.
Carmen Heredia. 8 de Marzo.
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Ocho Mujeres, ocho Días: Carmen Heredia

  • La importancia del 8 de marzo desde una perspectiva interseccional: reflexiones de Carmen Heredia sobre la diversidad y la lucha de las mujeres.

Bio

Carmen Heredia (Granada, 1984) es doctora en Artes y Humanidades, profesora y miembro de ERIAC (European Roma Institute for Arts and Culture). Su investigación se centra en las artes visuales, la educación y los estudios culturales, con especial atención a la representación de la mujer gitana.

Un 8 de marzo por un par de medias

Desde la gran huelga del 8 de marzo de 1917, encabezada por miles de mujeres trabajadoras en Petrogrado (actual San Petersburgo) que salieron a las calles reclamando pan y paz, han sido muchas las movilizaciones y manifestaciones que, en distintas latitudes, han reivindicado los derechos de las mujeres hasta nuestros días.

Las mujeres no constituimos una realidad homogénea. Por eso me gustaría hacer una lectura del 8M como el ‘Día internacional de las mujeres’, en plural, poniendo el acento en la teoría de la interseccionalidad elaborada por Kimberlé Crenshaw en 1989. Las desigualdades y las injusticias no operan de manera aislada, sino que se entrecruzan y generan experiencias muy distintas de discriminación y de oportunidad. Porque todas no somos iguales, ni hemos nacido en la misma cuna ni hemos disfrutado de los mismos privilegios de salud, clase social, origen racial o posibilidades de acceso a la cultura. 

Cada 8 de marzo es, para mí, una oportunidad de hacer visible un hito histórico impregnado de la lucha de mujeres muy diversas, con trayectorias, contextos y personalidades propias. Mujeres que, desde realidades distintas, han contribuido a ampliar los horizontes de libertad de quienes vinimos después. 

El 8M también está hecho de las enseñanzas de mujeres trabajadoras como mi madre. Fue ella quien me enseñó la importancia de la autonomía económica cuando me aconsejó que trabajara para no tener que pedir permiso ni dinero a un hombre para comprar ni siquiera un par de medias. Con esas palabras me estaba entregando, sin saberlo, la llave de algo más grande: la misma libertad y los mismos derechos que tanto ansiaban las trabajadoras rusas de 1917 cuando salieron a las calles pidiendo pan y paz.

 

 

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