Ante las previsiones de un futuro económico incierto el arte se erige en pieza fundamental.
Invertir en arte se ha consolidado en 2025 como una alternativa sólida y/o complementaria a los metales preciosos (oro y plata) debido a su capacidad para actuar como refugio de valor y su baja correlación con los mercados financieros tradicionales.
Al igual que los lingotes, el arte es un bien físico que mantiene un valor intrínseco, protegiendo el patrimonio contra la inflación y la devaluación de divisas.
Especialmente en periodos de alta volatilidad económica o crisis geopolítica, como el que estamos viviendo, es un complemento perfecto, una reserva de valor a largo plazo.
Invertir en arte implica una mezcla de pasión y estrategia, implica un estudio e investigación de artistas emergentes o consagrados (trayectoria, técnica, originalidad), asegurándote, ni que decir tiene, de la autenticidad y procedencia de la obra, si adquieres en galerías, ferias o plataformas online aunque en muchas ocasiones el trato directo con el autor o con un galerista especializado es el mejor camino si lo que pretendes es cerrar una buena inversión de futuro.
Considera el arte como inversión a largo plazo, diversifica tu portafolio y, si eres principiante, los grabados de artistas “top” o el arte contemporáneo emergente son buenos puntos de partida para obtener retornos.
Mi consejo sería seleccionar una mezcla de arte de calidad y artista mediático que posea una buena promoción, posicionamiento o desarrollo promocional en redes y medios en general.
Por mi experiencia he constatado que hay obra de algunos grandes artistas que no ha tenido evolución “económica” a lo largo de años por una simple razón: la falta de promoción o marketing; lo cual no deja de ser triste pero una realidad contundentemente verificable. Si no estás no existes, tal vez como mucho en tu microcosmos social.
Queda claro que invertir en arte implica un riesgo el cual depende de diversos factores como la baja liquidez (dificultad para vender rápido), altos costos adicionales (comisiones, seguros, almacenamiento, tasación) y la subjetividad del valor aunque, si se sabe gestionar, se nos muestra como bien tangible que perdura en el tiempo y, en muchas ocasiones, con el devenir constatable de multiplicar lo invertido.
En un 2026 muy incierto los expertos en lo económico a nivel mundial vienen recomendando, debido principalmente a la volatilidad de la moneda, diversificar el patrimonio especialmente en bienes tangibles como son metales preciosos, bienes inmuebles o Arte.
El Arte es una inversión tangible valiosa por ser un activo físico que protege contra la inflación, diversifica la cartera y ofrece disfrute personal, pero requiere conocimiento experto, paciencia a largo plazo y asesoramiento.
El Arte es bien social y cultural pero, sin lugar a dudas, también es un bien económico y un buen refugio en tiempos convulsos.
