«Viuda de Joaquín Ibarra». Así figuraba en las portadas el nombre de las mujeres que sacaban adelante las imprentas, mientras el apellido del marido lo ocupaba todo. Siglos después, cincuenta mujeres trabajadoras de España y la India se miran de frente en una exposición que reclama para ellas lo que la historia les escatimó: nombre, rostro y reconocimiento.
Se llama Rostros Compartidos: 50 mujeres, 50 historias, abrió sus puertas el viernes en la sede de Hermandades del Trabajo, en Córdoba, y lo hizo con la sala llena. La organiza la Asociación Cultural Mujer y Poder y la comisarian su presidenta, María Piña, y la artista multidisciplinar Eva Llamas.
Un oficio, un rostro, una historia
La muestra reúne veinticinco retratos de españolas y veinticinco de indias, fotografiadas en sus entornos profesionales. Trabajan, crean, enseñan, conducen, escriben, investigan, cuidan y abren caminos: de camareras de piso a abogadas, de arquitectas a deportistas. Posan en su sitio, con su ropa de trabajo y su mirada de todos los días.
Cuando el trabajo también es dignidad
Agustín Rodríguez de Lara, presidente de la entidad anfitriona, recordó que el trabajo no es solo una forma de ganarse la vida, sino un espacio de dignidad, desarrollo personal y participación en la sociedad. Y lo resumió con una frase que invita a detenerse: «Detrás de cada profesión hay una mujer, detrás de cada mujer una historia».
Historias que dejan de ser estadística
María Luisa Rodríguez, del Vicerrectorado de Igualdad, Inclusión y Compromiso Social de la Universidad de Córdoba, puso el dedo en una llaga conocida: las realidades de las mujeres suelen contarse con cifras y datos globales, y la experiencia concreta queda relegada a lo privado, cuando no silenciada. Por eso defendió que estas cincuenta protagonistas merecen «estar en primera plana y no en un gráfico».
Su mensaje fue también un mensaje de futuro: son referentes para las niñas de hoy y generan un efecto multiplicador. Ser mujer trabajadora, subrayó, no debe ser sinónimo de renuncia, desafío y soledad, sino un derecho real al que todas pueden aspirar sin encajar en ningún rol impuesto.
Del apellido del marido a la firma propia
La directora general de Cultura de la UCO, Elisa Borsari, aportó la mirada del pasado. Profesora de literatura medieval que trabaja con el libro antiguo, recordó que la imagen de la mujer como «ángel de la casa» nunca existió, porque siempre trabajó a la par o más que los hombres. Lo que ocurría es que su labor no siempre llevaba su nombre. «Siempre hemos estado a su lado o tres pasos más adelante», afirmó, y pidió seguir visibilizándolo, porque es fácil perder esa perspectiva.
Igualdad no es uniformidad
La concejala Marián Aguilar, tercera teniente de alcalde y delegada de Igualdad y Turismo del Ayuntamiento de Córdoba, dio por inaugurada la muestra con un matiz que conviene subrayar: estas mujeres no quieren ser iguales, quieren las mismas oportunidades. Y defendió la cultura como herramienta que despierta el pensamiento crítico y transforma.
Un puente entre dos mundos
El proyecto nació en 2024 dentro del I Encuentro Cultural España-India, organizado por Mujer y Poder junto a la Indo-Hispanic Language Academy, de Calcuta, y la Universidad de Córdoba. Entonces pasó dos meses en la Facultad de Filosofía y Letras. Dos años después regresa a la ciudad para llegar a nuevos públicos.
El acto quiso ser fiel a esa idea de puente. Rocío de la Mata Santos abrió con una pieza de danza oriental fusión con abanicos y estética tribal, y Daniela Pérez Marcos cerró con danza española y la pieza Orobroy. India y España, al principio y al final. Entre ambas, la propuesta floral de la artista Ana Ruiz dialogaba con las fotografías.
Las caras detrás de las caras
Piña agradeció la labor de Dibyajyoti Mukhopadhyay, director de la academia de Calcuta, que coordinó la muestra en la India; de los equipos fotográficos de ambos países, con Azahara Yust y Juan Gaitán presentes; y de las cincuenta retratadas, entre las que asistieron Elena Lechuga Varona, Lourdes Arroyo, Estefanía Cuevas, Mariló Torres, Yuvika Gupta y Nuria Páez Rodríguez. Con emoción, afirmó:
«Me llena de orgullo ver esta sala llena y comprobar cómo un proyecto nacido del compromiso y del trabajo compartido vuelve a emocionar al público».
Qué viene después y cómo visitarla
El Pool de Medios Punto de Referencia, colaborador desde los inicios, anunció por boca de su CEO, José Manuel Rosario Luna, que la muestra tendrá también su lugar en el museo virtual del grupo el próximo año. Y al terminar esta, Eva Llamas y Ana Ruiz inaugurarán una nueva exposición dedicada a temas de mujer, amor, arte y flores.
Rostros Compartidos puede visitarse hasta el 7 de octubre en Hermandades del Trabajo, calle Rodríguez Sánchez, 7, de lunes a jueves, de 9:00 a 14:00 y de 17:00 a 19:00 horas, y los viernes, de 9:00 a 15:00 horas.
Quizá sea esa la lección más honda de la muestra: que el reconocimiento no se pide como un favor, se ejerce mirando. Quien recorra estas paredes «sin prisa», como pidió Piña, saldrá sabiendo que cada rostro es un currículum vital, y que las mujeres que hicieron y hacen funcionar el mundo ya no necesitan un «viuda de» para existir.












