Ayudas al cine andaluz
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Ayudas a salas de cine: la batalla por 1,47 millones

  • AECIAN rechaza que el ICAA reclame a la Junta los fondos de 2025 y pide al Ministerio de Cultura que reconsidere

Las ayudas a salas de cine de Andalucía atraviesan horas de incertidumbre. La Asociación de Exhibidores de Cines de Andalucía (AECIAN) se planta ante la petición del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA), organismo dependiente del Ministerio de Cultura, de que la Junta reintegre los 1.473.333,34 euros asignados en 2025 a las salas de exhibición y a la creación de audiencias.

Una regla nueva cuando el partido ya ha terminado

Cualquier aficionado lo entiende: nadie acepta que se cambie el reglamento una vez pitado el final. Es, en esencia, lo que denuncian los exhibidores andaluces.

AECIAN, que reúne a empresas y salas de cine de toda la comunidad, habla de un requisito aplicado a posteriori. Según la asociación, no figuraba entre las condiciones fijadas cuando los fondos viajaron del Estado a las comunidades autónomas durante el ejercicio 2025.

Lo que se exigió a Andalucía

La condición pactada para la comunidad era clara y acotada: que las ayudas se convocaran antes del 31 de diciembre de 2025. Y, según los exhibidores, se cumplió.

Nada apuntaba entonces a que el trámite tuviera que estar resuelto en esa fecha, ni a que las subvenciones debieran concederse y abonarse dentro del mismo año natural.

Lo que hizo la Junta

Por lo que consta a la asociación, la Consejería de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía hizo sus deberes: aprobó las bases reguladoras y lanzó la convocatoria dentro del plazo previsto.

El anuncio apareció en el BOJA el 18 de diciembre de 2025, tal como se había acordado en una reunión de la Conferencia Sectorial de Cultura a la que asistió el ministro Ernest Urtasun.

Pero el recorrido no terminó ahí. El expediente siguió su curso hasta la resolución definitiva de concesión, que llegó en junio de 2026.

Tres fechas para entenderlo todo

Conviene ordenar el calendario. El 18 de diciembre de 2025, la convocatoria se publica en el BOJA. El 31 de diciembre de 2025 vence el plazo que se había fijado para convocar las ayudas. Y en junio de 2026 se cierra el procedimiento con la resolución definitiva de concesión.

Es decir, la Junta actuó dentro del margen que se le había marcado, y lo hizo con trece días de holgura sobre la fecha tope.

Una medida que el sector considera desmedida

Para AECIAN, la decisión resulta especialmente inquietante por una suma de razones que se encadenan con lógica casi matemática.

Los fondos se convocaron a tiempo. El procedimiento administrativo se tramitó hasta su desenlace. Y la totalidad del dinero estaba comprometida con el fin cultural para el que se transfirió: sostener las salas y atraer nuevos públicos.

La tesis de los exhibidores, en una línea: una norma pensada para 2026 no puede juzgar lo ocurrido en 2025.

El agravio con otras comunidades

La asociación advierte, además, de una desigualdad que le parece difícil de justificar. Las salas de otras comunidades autónomas sí han podido disfrutar de estos recursos, mientras las andaluzas corren el riesgo de quedarse sin ellos.

Y recuerda un matiz temporal decisivo. La condición que ahora se invoca se incorporó de forma expresa para las transferencias de 2026. Aplicarla con efectos retroactivos a la gestión de 2025 causaría, en su opinión, un grave perjuicio a los cines andaluces.

Qué piden ahora los exhibidores

AECIAN se dirige al ICAA y al Ministerio de Cultura con una petición nítida: que reconsideren su decisión y encuentren una solución que permita conservar los 1,47 millones de euros en manos de las salas de exhibición cinematográfica de Andalucía.

El objetivo, subrayan, es evitar que el sector andaluz pague las consecuencias de un criterio sobrevenido que no aparecía entre las reglas del ejercicio 2025. Y velar, en definitiva, por los intereses de las salas de la comunidad.

Más allá de la contabilidad

Detrás de las cifras hay algo más que un asunto administrativo. Estas ayudas existen para mantener encendidos los proyectores y acercar a los espectadores a la gran pantalla, con la cercanía que solo ofrece una sala de barrio o de pueblo.

Por eso el debate trasciende los despachos. Habla de cómo se cuida la cultura de proximidad en cada rincón de Andalucía y de qué papel se reserva a los cines como lugares de encuentro.

Un final todavía por escribir

La pelota está ahora en el tejado del ICAA y del Ministerio de Cultura. De su respuesta dependerá que la cartelera andaluza siga contando con este respaldo o que las salas tengan que hacer números con un hueco de más de un millón cuatrocientos mil euros.

Mientras llega la respuesta, la sesión continúa. La próxima vez que se apaguen las luces y arranque la película, quizá convenga recordar que esa butaca también se defiende en los despachos.